domingo, 17 de mayo de 2009

Ornette Coleman

Ornette Coleman es uno de esos escasos artistas que consiguen cambiar el modo de hacer música.
Sin embargo, como acostumbra suceder con aquellos destinados a innovar, su revolucionaria propuesta no fue aceptada por todos pacíficamente sino que, por el contrario, fue acusado de asesinar al jazz.
De hecho, según cuenta la leyenda, en cierta ocasión el baterista Max Roach visiblemente enojado lo invitó a pelear.
En 1958 sale a la luz su primer álbum, Something Else!!!! y, al año siguiente, Tomorrow is the Question!, donde presenta en sociedad el legendario cuarteto junto a Don Cherry en trompeta de bolsillo. En esta sesión Red Mitchell o Percy Heath en contrabajo y Shelly Manne en batería completan esta formación primigenia.
En el mismo año 1959, después de una larga serie de conciertos en el club Five Spot, en Greenwich Village (Nueva York), publica su tercer disco, y primero para el sello Atlantic, The Shape of Jazz to Come, ya con la formación más reconocida: Charlie Haden en contrabajo y Billy Higgins (posteriormente reemplazado por Ed Blackwell) en batería; donde se muestra dispuesto a derribar las limitaciones impuestas por la armonía aceptada y crear un espacio de libertad para la improvisación musical sin precedentes.
Decidido a redoblar la apuesta, en 1960 tiene el audacia de enfrentar dos cuartetos (uno integrado por Ornette en saxo alto, Don Cherry en trompeta de bolsillo, Scott La Faro en contrabajo y Billy Higgins en batería; y otro por Freddie Hubbard en trompeta, Eric Dolphy en clarinete bajo, Charlie Haden en contrabajo y Ed Blackwell en batería), para tocar en forma simultánea, espontáneamente y sin una estructura armónica determinada previamente.

lunes, 13 de abril de 2009

Oxide Pang Chun y Danny Pang - Muerte en Bangkok

La historia es simple y poco original: Kong (Pawarith Monkolpisit), un solitario asesino a sueldo sordomudo, conoce a una chica empleada en una farmacia de nombre Fon (Premsinee Ratanasopha) y, de ese modo, descubre un mundo cotidiano del que no forma parte.
La narración es lineal, sólo interrumpida por flashbacks referidos a la vida del protagonista, entre los que se destaca el de una agresión sufrida en su infancia, cuando otros niños lo golpean a causa de un prejuicio fundado en su discapacidad, hecho presentado como el motivo de su marginalidad.
El filme tiene un ritmo vertiginoso, en el estilo propio de los videoclips, por ejemplo, en la escena retrospectiva en que su mentor Joe (Pisek Intrakanchit), enseña a Kong el oficio, y muestra cierto abuso de recursos técnicos que, en mi gusto, solo añaden artificialidad al relato
Visualmente enseña colores saturados en luces de neón de bares y locales de striptease de los barrios bajos de Bangkok, espacio para el deambular de Kong.
Los hermanos Oxide y Danny Pang demuestran pulso para contar y solvencia en las escenas de acción, al mismo tiempo que es lograda la caracterización de Kong como un frío asesino profesional en oposición a su lado humano cuando se encuentra en compañía de Fon, por ejemplo, en la escena en que asisten a una función de cine donde se proyecta una película de Charles Chaplin, aún cuando tampoco sea novedoso.

martes, 17 de marzo de 2009

Jean-Pierre y Luc Dardenne - El hijo

Francis (Morgan Marinne) ingresa en un instituto de rehabilitación social y Olivier (Olivier Gourmet), un educador, se excusa de aceptarlo bajo su tutela, pero lo sigue con evidente inquietud.
Nada se sabe del motivo que lleva al instructor a acechar a su alumno, pero la cámara persigue a Olivier, que parece soportar el peso de una carga.
Los encuadres nunca consisten en primeros planos, sino que se posan sobre la nuca del carpintero, transmitiendo la tensión que sufre el maestro.
Él no tiene conciencia de porqué hace lo que hace.
Luc Dardenne señaló a Página 12 que la idea de filmar a Olivier de espaldas fue producto de una fotografía de Dorothea Lange sobre una anciana negra sentada en un banco de plaza, probablemente en Nueva York. “Viéndola de atrás tuve la sensación de que estaba viendo toda su vida allí a sus espaldas. Verla desde ese ángulo me dio la impresión de una historia, de sufrimiento quizá. Está el mundo de hoy y el personaje que está fuera de él con su propia historia que el mundo no nota, pero nosotros sí lo percibimos porque estamos detrás de ella. Y me dije a mí mismo que Olivier es bastante parecido a eso.”
En una escena esencial del filme, Olivier toma las llaves de Francis, ingresa a su departamento y se acuesta en su cama. En ese mismo momento, habrá de reconocerse en el otro, será capaz de ponerse en su lugar.

domingo, 8 de marzo de 2009

Kim Ki-duk - The Coast Guard

En el marco del conflicto político que divide a Corea, el director Kim Ki-duk cuestiona la férrea disciplina militar y sus consecuencias sobre la personalidad inestable de Kang (Jang Dong-gun), un soldado excesivamente dependiente del ejército.
Tras haber ocasionado la muerte de un civil cuando tenía relaciones sexuales con su novia, Mi-yeong (Park Ji-a), dentro de una zona de la costa custodiada por el ejército, Kang es licenciado y comienza a perder la razón; en tanto la joven, mentalmente afectada, deambula sin sentido por el lugar donde ocurrió el trágico hecho, siendo abusada por el resto de la unidad.
The Coast Guard presenta sus protagonistas: un hombre que debe pagar sus culpas mientras se encamina a un inevitable final trágico, y una mujer degradada, víctima propiciatoria de la violencia, en un mundo inhospitalario donde no parece haber sitio para la empatía.
A partir de la denuncia del absurdo de custodiar en la actualidad la frontera que divide a las dos Coreas, con la excusa de la improbable intrusión de un espía, Kim ensaya en fílmico un firme alegato contra el servicio militar obligatorio.
La filmografía de Kim Ki-duk parece querer decir que la consecuencia de un hábitat social rígido es un ejercicio de la violencia física y psicológica que se torna inherente al modo de relacionarse de las personas, estableciéndose vínculos patológicos de dependencia mutua entre víctima y victimario.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Kim Ki-duk - Hierro 3


A propósito del cine de Kim Ki-duk. Asistir a la proyección de un largometraje del director coreano Kim Ki-duk significa ingresar en un universo de representaciones simbólicas coloridas y pintorescas que responde a una lógica propia.
Un mundo habitado por seres acostumbrados a prescindir de la comunicación verbal; impulsados por una permanente búsqueda de redención; inevitablemente involucrados en relaciones tortuosas, signadas por la violencia; como si estar atrapados en esos vínculos para víctima y victimario fuese forzoso, tal si estuviesen señalados por un fatum trágico, o mejor, el efecto del karma.
Solo en filmes recientes como Hierro-3 o El arco (2005), esos lazos son consumados de forma satisfactoria, pero fantástica, influida por una mirada mística.
Los ámbitos donde desarrollan sus actos son consustanciales con esos personajes, por ejemplo: las cabañas flotantes de La isla (2000); las casas deshabitadas de Hierro-3; el barco de El arco; mientras que los objetos sirven para materializar esos modos de relacionarse: la caña de pescar en La isla; el palo de golf en Hierro-3; el arco en El arco.
Son metáforas visuales bellamente poéticas opuestas a imágenes de una dureza extrema, siempre alusivas a sus protagonistas continuamente obligados a un sacrificio, cual ritual de expiación.

viernes, 31 de octubre de 2008

Hank Mobley

El crítico Leonard Feather calificó de manera ingeniosa a Hank Mobley como "el campeón de peso mediano del saxo tenor".
Asociado a los músicos de jazz de la Costa Este de Estados Unidos, nunca representó con fidelidad el sonido característico del hard bop, pues carecía del tono robusto de sus contemporáneos John Coltrane o Sonny Rollins.
Sin embargo, tampoco era tan suave como el de Stan Getz o Lester Young.
A mitad de la década del sesenta, exhibió un significativo cambio en el tono que él mismo describía como redondo, mudando de un carácter cálido a uno más crudo, ligeramente próximo al de sus colegas por aquellos años.
Aún cuando en su obra no sea posible hallar una intención de forzar límites propia de artistas del avant-garde o el free jazz, encuentra su virtud en un altísimo grado de consistencia que se traduce en solos siempre construidos en forma acabada, incluyendo frases de una distinguida cualidad melódica y una gran complejidad rítmica.