martes, 19 de julio de 2011

Takashi Miike - Vivo o muerto

El inicio vertiginoso, frenético, a la manera de un video-clip, nos introduce en el submundo que habitaremos en las siguientes dos horas, poblado de la fauna que deambula al acecho las calles del barrio de Shinjuku, amparado en las fulgurantes luces de neón que convierten a Tokio en una metrópolis única.
Es el universo de las correrías alucinantes, disparatadas, demenciales; plagadas de excesos, excentricidades: las travesuras del realizador japonés Takashi Miike.
En esas fascinantes secuencias se asiste a la caída al vacío desde un edificio del cuerpo de una joven, el crimen de un homosexual mientras sodomiza a otro en un repugnante baño, el estallido de unos fideos que salen del vientre de un chino expulsados hacia la cámara cuando es baleado mientras comía con voracidad, la rutina en el caño de una bailarina exótica, un homicida convertido en payaso lanza-cuchillos durante su fuga, un ejecutivo aspirando una línea de cocaína interminable en una fábrica abandonada, y un par de policías maltratando transeúntes.
En ese mismo escenario se enfrentarán Jojima (Shô Aikawa), un policía decidido a combatir al crimen organizado, padre de una hija enferma que debe ser sometida a una costosa operación, subordinado de un jefe corrupto que lo acusa de querer incendiar cada día la estación de policía y de un superior dedicado a tocar la flauta en la terraza del precinto; y Ryuichi (Riki Takeuchi), un matón que busca hacerse un espacio en la mafia para superar su origen minoritario.

miércoles, 29 de junio de 2011

Lucía Puenzo - El niño pez

Lala (Inés Efron) y La Guayi (Mariela Vitale, alias "Emme"), hija y empleada doméstica paraguaya de una familia de clase media alta, son las protagonistas de una historia de amor lésbico, con referencias al cine policial y fantástico.
La trama incluye un parricidio, relaciones incestuosas expuestas y veladas, trata de blancas, corrupción policial y una leyenda guaraní.
Lala pertenece a una familia disfuncional, compuesta por un padre juez y una madre ocupando su tiempo entre amigas y la afición a correr maratones, ambos ausentes y desinteresados en mejorar la deteriorada comunicación con los hijos (Nacho, hermano de Lala, tiene como meta volver a ser internado en una granja).
La Guayi se incorpora a la casa habitada por la familia a los catorce años, huyendo de su hogar en Asunción tras haber quedado embarazada del padre (Arnaldo André), y perder un hijo en circunstancias que en el relato se confunden con el mito: el hijo desaparecido es el niño pez aludido en el título, morador del fondo de un lago, destinado a acompañar a los ahogados a las profundidades.
Las jóvenes se diferencian en cuanto a su origen social: Lala fue criada en la abundancia y la comodidad, mientras que La Guayi padeció un pasado de abusos y carencia, pero tienen en común el haber estado siempre solas.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Naomi Kawase - Shara

Shara empieza con un largo travelling en ralentí, en una escena que se desarrolla como si fuese un sueño, donde la cámara "observa" a los hermanos Kei y Shun quitándose manchas de tinta china y, a continuación, los "persigue" cuando Kei corre, seguido por Shun, sin que podamos saber dónde se dirige, por las bonitas calles de Nara, antigua capital de Japón y ciudad natal de la realizadora Naomi Kawase.
De pronto, Kei desaparece sin dejar rastros, como si se se desvaneciera en el aire.
La acción se vuelve a reanudar unos años más tarde, con los integrantes de la familia intentando sobrellevar la ausencia del hijo: la madre ha quedado embarazada una vez más, el padre es el director del festival de danzas callejeras de Basara y Shun pinta un retrato de su hermano.
Pero un día, reciben la ansiada noticia de la aparición de Kei.
Entonces, es el tiempo de la reparación.
El baile permite alejar los fantasmas, conjurar la suerte, mientras que la llegada de la lluvia tiene un efecto de purificación.
El nacimiento de un nuevo hijo ("Amanece" dice Reiko, el personaje de la madre interpretado por la propia directora), tiene lugar en el hogar familiar, en presencia de los más cercanos, subrayando la importancia de la familia y la comunidad.

lunes, 28 de marzo de 2011

Kazuo Ishiguro - Pálida luz en las colinas

Después del suicidio de Keiko, su hija mayor, y mientras recibe en su casa en Inglaterra la visita de Niki, la menor, Etsuko, una mujer de cincuenta años, recuerda los días en Nagasaki, cuando conoció a las raras e inquietantes Sachiko y su pequeña hija Mariko.
Sachiko, desfavorecida por la pérdida de status social, está empecinada en huir rumbo a un futuro incierto; por su parte, Mariko sufrió un episodio traumático en tiempos de guerra, afectando su comportamiento.
Kazuo Ishiguro, nativo de Nagasaki, naturalizado británico y formado académicamente en el Reino Unido, en su primera novela, Pálida luz en las colinas (1982), expone las consecuencias funestas de la II Guerra Mundial, la bomba atómica y la ocupación del Japón en sus habitantes, en particular, cómo los valores culturales de Estados Unidos influyeron negativamente en las rígidas costumbres en materia de enseñanza, modificando el modo en que la sociedad japonesa se concebía a sí misma, desconociendo el modelo sustentado en el patriotismo, la disciplina, el deber, la lealtad y las tradiciones vigente en el pasado, cuyo efecto fue un enfrentamiento generacional.
Pero las inquietudes que transmite esta obra son: escribir acerca de la tristeza, la añoranza que provoca dejar atrás una ciudad y un país (la familia del autor se trasladó a Londres cuando contaba con apenas seis años); la aceptación de la partida de una hija que ha muerto y de otra que empieza a vivir en forma independiente; las dudas acerca de cómo habría sido todo si se hubiesen tomado otras decisiones; y el modo en que las propias determinaciones afectan a aquellos por quienes somos responsables.

Kazuo Ishiguro - Los restos del día

Mister Stevens es un mayordomo que ha servido durante treinta años en la mansión inglesa Darlington Hall.
Cuando el nuevo señor, el norteamericano Mister Farraday, propone al sirviente hacer un viaje de descanso durante su ausencia, Mister Stevens piensa que quizá sea una buena oportunidad de visitar a la antigua ama de llaves miss Kenton con la intención de sugerir que regrese a su trabajo.
A partir de allí, tiene lugar el recorrido de Mister Stevens en el majestuoso Ford que perteneciera a lord Darlington, su patrón de tantos años, por los acogedores paisajes de un verde único de las planicies de Inglaterra que separan Oxford de Weymouth, donde sucede el encuentro con Miss Kenton.
Kazuo Ishiguro cuenta de un modo ejemplar esos seis días de viaje, apenas una excusa para describir al protagonista.
La mayor preocupación de Mister Stevens es responder a la pregunta: "¿Qué es un "gran" mayordomo?
Su respuesta está asociada a la idea de "dignidad".
Es fascinante el relato de cómo el sirviente llega a adquirir esa cualidad, consistiendo en no despojarse nunca de su función en presencia de otra persona, hecho demostrado en la forma en que se rehúsa a abandonar la investidura mientras su padre agoniza o Miss Kenton anuncia que va a contraer matrimonio y se marchará de la mansión.
"¿He de pensar -dijo- que después de tantos años de servicio en esta casa, no tiene usted más palabras de despedida que las que acaba de pronunciar?

martes, 26 de octubre de 2010

Wong Kar-wai - Cenizas del tiempo

Rodada en 1994, Ashes of Time es el tercer y más ambicioso largometraje de Wong Kar-wai, anterior a Chungking Express, que significaría su reconocimiento internacional.
En 2008, el director hongkonés decide hacer una nueva versión, puesto que el negativo original estaba incompleto y conservado en muy mal estado en un laboratorio cerrado por la crisis financiera que afectó a Asia en 1998.
Ashes of Time Redux presenta nuevas escenas y omite otras, incorpora una estructura en capítulos, efectos especiales y una diferente banda sonora.
Pertenece al género del cine de artes marciales chino y hongkonés denominado wu xia pian.
Incluye además referencias al cine de samurais japonés y los spaghetti westerns.
Las anteriores As Tears Go by y Days of Being Wild también fueron películas de género, pero de gangsters.
Ashes of Time, una de las producciones más caras de la industria cinematográfica china en su momento, fue un fracaso comercial, dado que las escenas de acción eran pocas para esta clase de filmes, pues WKW dedicó buena parte del metraje a su obsesión: el melodrama de personas atormentadas por pasiones nunca consumadas.
Lejos de mostrarse afectado, la duración de la nueva versión es de ocho minutos menos que la original y lo que el director habría quitado son, precisamente, secuencias de acción.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Kim Ki-duk - Primavera, verano, otoño, invierno... y otra vez primavera

Primavera, verano, otoño, invierno... y otra vez primavera es un cambio significativo en la obra del cineasta Kim Ki-duk.
El tema subyacente a sus películas, en las que expresa una mirada sobre las relaciones humanas: pecado, culpa y redención, no encuentra en la violencia explícita un modo de realización, sino que se convierte en metáfora budista.
Alegoría con contenido moral, utiliza las estaciones del año aludidas en el título para describir el arduo y doloroso camino del aprendizaje.
La vida concebida como un ciclo que permite acceder a un mayor conocimiento, en tanto y en cuanto, se cumpla en armonía con lo que nos rodea, alejado de tentaciones y siendo conscientes de las consecuencias de nuestras actos.
En una escena fundamental, se representa el karma, una energía trascendente producida a partir de los actos de las personas; ley de la naturaleza o causalidad.
Los actos, del mismo modo que las palabras y los pensamientos, tienen consecuencias, no en el sentido de premios o castigos, sino como efecto o resultado, tendencia o propensión.
No es un determinismo, pues el hombre es libre de elegir sus acciones, pero los comportamientos negativos conllevan consecuencias disvaliosas: pesar, sufrimiento, aflicción, en esta vida y en las sucesivas, y solo a través de un proceso de aprendizaje se alcanzaría un estado de sabiduría más elevado.

jueves, 26 de agosto de 2010

Teresa Caldeira - Espacio, segregación y arte urbano en el Brasil

La antropóloga Teresa Caldeira estudia fenómenos como la creación de barrios cerrados, fortificados, zonas de segregación de los que menos tienen, cuya edificación contribuye a frustrar el ideal moderno de la ciudad entendida como espacio público donde convergen las diferencias; o la discriminización de género y la reinvención de las identidades en los jóvenes, en que la observación de sus manifestaciones públicas, por ejemplo: graffitis, pixaçao, hip-hop, skate, permite concluir que son actividades tendientes a excluir a las mujeres, y conspiran con la construcción de una identidad femenina.
En el presente ensayo, de nombre Espacio, segregación y arte urbano en el Brasil, la autora se dedica a analizar tres modos en los cuales las nociones de derechos y justicia han sido articuladas en el Brasil democrático: en el primer caso, muestra cómo los movimientos sociales urbanos utilizaron los derechos para exigir políticas habitacionales para los residentes pobres de las periferias urbanas; en el segundo, la alusión a los derechos y la justicia están asociados a intentos por socavar las instituciones democráticas, incluyendo la campaña para impugnar la legitimidad de las demandas por los derechos humanos, las expresiones de apoyo a la violencia policial y los reclamos de los grupos del crimen organizado; finalmente, se consagra a investigar los movimientos hip-hop y su propósito de combatir la violencia, y la falta de oportunidades de los residentes jóvenes de las periferias pobres.

sábado, 3 de julio de 2010

Gus Van Sant - Mala noche

Filmada en 16 mm, con un presupuesto de 25.000 dólares e interpretada por actores no profesionales, Mala noche es una película de 1985, precursora del New Queer Cinema, que da vida a personajes de los cuales no suele ocuparse el cine, exponiendo cuestiones de género y de clase.
Está basada en la novela autobiográfica del poeta Walt Curtis y tiene como escenario las calles de la ciudad natal del realizador Gus Van Sant: Portland, Oregon.
Casi un apunte, un borrador, cruda, de bella fotografía en blanco y negro, acentuando la oscuridad de los lúgubres pasillos de hoteles baratos y los tonos grises de esos espacios urbanos degradados, que parecen compuestos de deshechos, y que sólo se iluminan en las alegres imágenes capturadas en Super-8 por los propios protagonistas, enfatizando la fugacidad del sentimiento de felicidad.
Walt (Tim Streeter), un joven dependiente en una tienda, se siente atraído por Johnny (Doug Cooeyate), un aún más joven mexicano inmigrante ilegal, que ingresa cierto día con su amigo Roberto Pepper (Ray Monge).
Mala noche es representativa del mejor cine independiente debido a su honestidad.
En el retrato de todo tipo de marginales: homosexuales, inmigrantes ilegales, borrachos, pordioseros, no hay un atisbo de aquello que caracteriza al discurso del cine de la gran industria: su pretensión moralizante.

miércoles, 2 de junio de 2010

Loïc Wacquant - Las cárceles de la miseria

El sociológo Loïc Wacquant sostiene, parafraseando al criminólogo Adam Crawford, que por "tolerancia cero" debe entenderse "intolerancia selectiva", en referencia a un contenido discriminatoria de la pobreza en las prácticas policiales y judiciales.
Semejante criterio se podría justificar si se lo aplicara también a los delitos vinculados a la corrupción, a las violaciones de los derechos laborales, etc.
Se trata de un sistema publicitado como exitoso, que se "exporta" pero que, en realidad, no se aplica en ninguna parte, salvo en Nueva York, donde es muy cuestionado.
En el fondo, subyace una política de menor participación del estado en la regulación en materia económica, por oposición a un aumento en la represiva, que se traduce en más policías, legislación penal más dura, etc.
Loïc Wacquant entiende que existe una política de criminalización de la miseria.
La desregulación económica y la precarización laboral se completan con la retracción del estado en el campo de la asistencia social.
En Estados Unidos, el ascenso del estado penal y el concomitante debilitamiento del estado social cumplen con el objeto de disciplinar y separar del cuerpo social a determinados grupos considerados peligrosos. En ese contexto, la cárcel reemplaza al gueto como forma de encierro.