Las cosas que se pierden, se pierden irremediablemente.
Solo subsisten como una carga, un equipaje que cada uno lleva consigo y no se puede dabandonar.
Un amor no consumado, el sentimiento de culpa por haber herido a alguien, sucedidos en la adolescencia, tienen tal significación que dejan una marca.
Permanecen en forma de sueños, visiones, en los que se busca completar la ausencia que ellos provocan.
Mas en determinado momento se desvanecen, desaparecen y solo queda un vacío.
Hajime ("Principio") es hijo único. Durante su infancia sufrió un complejo de inferioridad, porque esa condición lo diferenciaba de los demás niños de su medio. Solo estaba a gusto con Shimamoto, también hija única, existiendo entre ambos una comprensión mutua.
El miedo a ser herido es la razón por la que Hajime se aleja de Shimamoto al mudarse a Tokio para ir a la universidad, perdiendo la oportunidad de consumar el amor que siente por ella.
Como adulto, casado con Yukiko, padre de dos niñas y dueño de dos bares de jazz, tiene una vida exitosa, pero siente que no le pertenece, que le falta algo. En su interior, espera el regreso de Shimamoto.
Una cualidad de la obra de Haruki Murakami consiste en combinar diestramente lo real con lo onírico. En ese sentido, todo el relato del reencuentro de Hajime con Shimamoto se puede entender como una fantasía del protagonista.
Solo subsisten como una carga, un equipaje que cada uno lleva consigo y no se puede dabandonar.
Un amor no consumado, el sentimiento de culpa por haber herido a alguien, sucedidos en la adolescencia, tienen tal significación que dejan una marca.
Permanecen en forma de sueños, visiones, en los que se busca completar la ausencia que ellos provocan.
Mas en determinado momento se desvanecen, desaparecen y solo queda un vacío.
Hajime ("Principio") es hijo único. Durante su infancia sufrió un complejo de inferioridad, porque esa condición lo diferenciaba de los demás niños de su medio. Solo estaba a gusto con Shimamoto, también hija única, existiendo entre ambos una comprensión mutua.
El miedo a ser herido es la razón por la que Hajime se aleja de Shimamoto al mudarse a Tokio para ir a la universidad, perdiendo la oportunidad de consumar el amor que siente por ella.
Como adulto, casado con Yukiko, padre de dos niñas y dueño de dos bares de jazz, tiene una vida exitosa, pero siente que no le pertenece, que le falta algo. En su interior, espera el regreso de Shimamoto.
Una cualidad de la obra de Haruki Murakami consiste en combinar diestramente lo real con lo onírico. En ese sentido, todo el relato del reencuentro de Hajime con Shimamoto se puede entender como una fantasía del protagonista.









